Teniendo en cuenta que no sigo ninguna dieta en particular, y que no creo para nada en que las restricciones sirvan para mantener mi peso, empecemos por aclarar que esta entrada será netamente informativa. El objetivo es que conozcas algunos tipos de alimentación diferentes, y que entiendas que no sólo se trata de bajar de peso, sino que, por condiciones relacionadas con la salud, creencias, principios y preferencias, hay alimentos que encajan y otros que no. Al final, te cuento un poco de mi experiencia y por qué llevar un estilo de alimentación flexible es lo que me ha funcionado.

Empecemos por decir que una dieta se considera equilibrada si aporta los nutrientes y energía suficientes para mantener las funciones del organismo en un contexto de salud física y mental. Es particular de cada individuo y se adapta a su sexo, edad, peso y condición de salud, por lo cual, por encima de todo, debe ser un estilo de vida sostenible, que te permita mantener una relación adecuada con la comida y no te genere ningún tipo de desorden adicional.

Tipo de dieta

Sería imposible documentar y parametrizar todas las dietas que existen, y es que prácticamente todos los días, alguien sale con una idea nueva y con ella la promesa de hacerte perder kilos y kilos en poco tiempo. Por eso, vamos a enfocarnos en los métodos hacia los que están orientados, algunos estilos de alimentación populares, creando una clasificación fácil de entender. Esto con el fin de identificar correctamente qué alimentos se pueden o no incluir, la cantidad de calorías permitida en cada una y las reglas básica que las rigen.

Sin nada más que agregar, iniciaremos con las Dietas con restricción de alimentos:

Dieta Vegetariana: Se caracteriza por ser rica en vegetales, cereales integrales y legumbres. Se destaca el consumo de semillas, germinados, soja y sus derivados, como el tofu y el tempeh. Se excluye el consumo de productos de origen animal. Sin embargo, hay dos variantes en los que se pueden incluir algunos: la lacto-vegetariana, que acepta el consumo de productos lácteos y la ovo-vegetariana, que además de los lácteos permite el consumo de huevos.

Una variante adicional podría ser el pescetarianismo. Ya que, permite el consumo de pescados y mariscos, pero restringe por completo otros alimentos de origen animal.

Dieta Vegana: Muy similar a la vegetariana, sólo que es más estricta y restrictiva. En esta no se permite el consumo de alimentos de origen animal ni sus derivados. Esto quiere decir, que no se consume carne, huevos, productos derivados de la leche, ni siquiera miel. Es un tema relacionado mucho con la ética y los principios medioambientales de las personas.

Plato vegano

Dieta Cetogénica: Originalmente empleada para mejorar condiciones médicas como la epilepsia, en lo que refiere a ser un método para perder peso, es una dieta sumamente baja en carbohidratos. Por esta razón, los requerimientos calóricos se cubren mediante la ingesta de proteínas y grasas buenas. Si bien, muchos estudios soportan su efectividad, no es una dieta que se deba hacer a la ligera. Siempre es mejor consultar con un especialista para obtener los resultados esperados.

Dieta Paleo: Se basa en que estamos genéticamente adaptados para alimentarnos como lo hacían nuestros antepasados en la época del paleolítico, por lo cual, se centra en el consumo de carne, verduras, pescado, frutas y deja por fuera los lácteos, legumbres y cereales.

Dieta orgánica: Difícil de implementar en un mundo en el que prácticamente todo lo que consumimos está lleno de pesticidas, el principio de esta dieta es excluir los productos procesados, químicos, aditivos, fertilizantes, hormonas y transgénicos y sustituirlos por otros cuyo proceso de cultivo sea totalmente natural.

Dieta frutariana: Sencillo. En este tipo de dieta únicamente se consumen frutas crudas, algunas verduras y frutos secos (si me lo preguntas, me parece una locura).

Dieta Frutariana

Dieta sin glúten: Diseñada específicamente para las personas diagnosticadas con celiaquía o intolerancia al gluten, presente en una gran cantidad de cereales, de esta dieta se excluyen todos los productos que lo contienen, tales como: harinas, panes, galletas, pastas y cualquier producto elaborado con trigo, avena, centeno o cebada. También chocolates, dulces, caramelos, cafés y tés instantáneos, y alimentos en conserva.

Dieta Alcalina: Consiste en reducir al máximo los alimentos procesados, las proteínas animales, el azúcar y la cafeína con el fin de eliminar las “toxinas ácidas” y en aumentar el consumo de alimentos frescos y de temporada, ricos en minerales alcalinos como el sodio, el potasio, el magnesio y el calcio.

Por otro lado, están las Dietas por macronutrientes:

Dieta de la zona: Se consumen los 3 macronutrientes (proteínas, grasas y carbohidratos) en cada comida, haciendo 5 al día. Las grasas deben ser saludables y los carbohidratos complejos.

Dieta disociada: Según la teoría, se debe consumir un solo tipo de nutriente durante un periodo de tiempo, ya que supuestamente, de esta forma, se obliga al cuerpo a consumir las grasas acumuladas. Un ejemplo de este tipo de alimentación son las dietas de proteínas, en las que se consumen carnes, pollo, pavo, lácteos y pescado en grandes cantidades.

Dieta Disociada

Y finalmente estánlas Dietas por calorías:

Dietas hipocalóricas: Se puede consumir cualquier alimento siempre y cuando el número de calorías que ingestas por día sea menor a tu gasto calórico (déficit calórico).

Dietas hipercalóricas: Si tu objetivo es subir de peso, esta es la ideal. Sin embargo, se recomienda hacerlo con la supervisión de un especialista para que se gane masa muscular y no grasa.

Dieta Basal: También conocida como dieta de mantenimiento, busca precisamente que se mantenga una composición corporal mediante la ingesta de alimentos saludables. Un ejemplo de esta es la dieta mediterránea, en la que se promueve el consumo de frutas, verduras, cereales, pescado y carne, recomendando la cocción de los alimentos con métodos como a la plancha y al vapor.

Dieta de los puntos: En esta se permite el consumo de todos los alimentos de forma equilibrada, para lo cual se usa una tabla que asigna puntos para cada uno, de acuerdo a sus características. El objetivo es no pasarse de los puntos asignados para consumo diario, por lo cual se deben evitar productos de alta puntuación como las harinas refinadas y fritos.

Dieta de los puntos

Al iniciar mi proceso probé una gran variedad de dietas y mi conclusión fue que no son para mí. Siento que restringir determinado grupo de alimentos lo único que provoca es más ganas de comerlos. Por eso, creo que lo más sensato es llevar un estilo de alimentación saludable el 80% del tiempo, que incluya todos los macronutrientes, alimentos preparados de manera consiente y con productos de primera calidad. El otro 20% se lo dejo a mis antojos, por que también es necesario darle gusto al paladar y sucumbir al deleite de un buen helado, un postre o comida chatarra. No le llamo comida trampa, porque no pretendo engañarme. Simplemente en la vida no todo es blanco y negro, y los grises también se pueden disfrutar.


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